lunes, diciembre 07, 2009
sábado, diciembre 05, 2009
miércoles, diciembre 02, 2009
martes, diciembre 01, 2009
lunes, noviembre 30, 2009
"La lectura desarrolla espíritu crítico" Carlos Sandoval
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Docente, crítico literario e investigador de la Universidad Central de Venezuela... en realidad Carlos Sandoval es un enamorado de la literatura venezolana, un lector avezado y un perfecto ratón de librerías, bibliotecas y ferias de libros. Tanto que asegura que los libros amenazan con correrlo de su casa. Su conocimiento en torno al tema vale para indagar sobre el comportamiento lector del venezolano, en particular por cuestiones que se evidenciaron en la reciente V Feria Internacional del Libro de Venezuela, Filven, en la cual gente común y corriente compró de todo, pero especialmente, "ladrillos" como EL CAPITAL de Carlos Marx. ¿Compras fetiche o de verdad hay sapiencia como para hincarle el diente? -Evidentemente hay un editorial, pero ¿qué lee el venezolano?BOOM -Desde 2003 para acá hay un BOOM editorial de narrativa venezolana; pero también hay que reconocer que desde 1998 en adelante hay un BOOM de ensayo: se trata de publicar libros que expliquen qué pasa, sobre todo desde el punto de vista político. -Se está editando desde varios frentes... -El Gobierno ha editado muchos libros y los regala, pero creo que pierden mucho dinero y no creo que cubran el costo. El hecho es que sea propaganda del Gobierno o lo que sea, uno se sorprende de las cosas que se leen. Yo uso el metro y veo gente leyendo muchas cosas, como el CÓDIGO CHÁVEZ de Eva Golinger o la CONSTITUCIÓN, y no sé si esa gente está preparada para entender, pero las ves leyendo. Con la llegada de Chávez al poder y para explicar por qué nos cayó esto encima, Debate de Random House comenzó a publicar ensayos. También hay una biblioteca Manuel Caballero, una de Elías Pino Iturrieta. Con ello vino acarreada una bonanza editorial de narrativa, porque observas autores que antes estaban en Monte Ávila y ahora los tiene Mondadori, Alfaguara, Planeta. -¿Se leerá todo lo que se publica? -Una cosa es que veas que se está publicando mucho, pero eso no te garantiza que se lea también. No sé, no tengo manera de medir, pero la experiencia dice que una cosa no está acompañada de la otra. -¿Pero no hay ninguna forma de medirlo? -Intenté hacerlo a través de contactos con la Cámara de Artes Gráficas, pero en Venezuela no hay estadísticas de libros. Hace muchos años trabajé en Fundalibro (organismo antecesor del hoy Centro Nacional del Libro, Cenal) y allí se firmó un convenio con la Unesco para tratar de producir estadísticas del libro en Venezuela, y lo único que se sacó en claro es que la gente lee muchísimo ensayo histórico, literario, interpretación sociológica, qué cosa somos los venezolanos y los latinoamericanos, pero nunca pudimos saber qué cantidad de tiraje de cada título se hace en el país. Y un editor evidentemente no te va a decir cuántos ejemplares tira... -Los libros dan esa información... -Fíjate que ni siquiera allí lo puedes ratificar. En el colofón pocas editoriales ponen la cantidad de libros que se tiraron. Monte Ávila no lo hace, El Perro y la Rana sí, por razones de difusión populista. Creo que ni siquiera las privadas incluyen ese colofón. Lo que sí observo cuando voy a Nacho, a Tecniciencia, a Librerías del Sur, Élite, Suma, cualquier librería de Caracas, es que hay una oferta amplia de libros escritos por venezolanos que tratan de interpretar el fenómeno venezolano. -¿Qué efecto tiene regalar libros más allá de lo demagógico? -No me parece malo que los libros se regalen si eso va acompañado de una política de lectura. Hasta ahora, aunque el Gobierno anuncia un Plan Revolucionario de Lectura, no sé si eso se está implementando o no. Sería irresponsable de mi parte decir que no funciona. Pero, insisto, al lado de regalar no veo una política coherente sobre cómo incentivar la lectura. Por otro lado, esta no es una práctica sólo de este gobierno. Cuando yo era niño, recuerdo que la Fundación del Niño regalaba en diciembre PÁGINAS PARA IMAGINAR, donde leí los primeros poemas. Cuando joven fui una vez a la jaula de King Kong, que montaron en la plaza Caracas para el gobierno de Pérez donde mostraba sus realizaciones políticas y ahí regalaban libros. -Pero no se sabe cuánto se lee... -Tengo colegas de la universidad a quienes no les da tiempo de leer, de actualizarse en la materia que dictan, por razones de la propia crisis. Tienen dos trabajos, saltan de un lado a otro. Peor, conozco gente que da clases en bachillerato y básica que en su vida habrá leído diez libros. Te estoy hablando de profesionales que enseñan y cuya herramienta es justamente el libro. Si allí hay problemas, imagínate cómo puede ser en una población que recibe un libro regalado y que a lo mejor no tiene el instrumental necesario desde el punto de vista cognoscitivo. La gente que compra EL CAPITAL y el MANIFIESTO COMUNISTA, está bien, pero lo interesante es que lo lean. -¿Cómo incentivar el leer? -Creo que se requiere de una política de lectura en todos los niveles, y básicamente en el nivel primario, es decir, en la escuela y en el bachillerato. Mi hipótesis es que el problema con la lectura y con todo en general tiene que ver con la falta de una buena educación en los niveles básicos de la escuela. No se les enseña la importancia del libro, de la lectura y del estudio. -¿Leer para instruirse, para distraerse, para formarse ideológicamente? -Es muy difícil para una persona que vive de la lectura y que vive de hacer libros y leerlos explicar lo que significa leer. Para mí es difícil, porque uno lee por conocimiento, por placer, por pasar el rato, la cola, el metro, la cola en el banco. Una definición general sobre la lectura podría ser, por ejemplo, que ésta no solamente te ayuda a tener conocimiento de algunas materias, sino también desarrolla un espíritu crítico en el sentido de ver los problemas un poco más allá de la cotidianidad. Cuando uno es un lector consuetudinario uno ve la vida de otro modo: yo no sé si la lectura cambia o no la vida, pero a mí sí me la ha cambiado. La lectura te ayuda a ver el mundo de otro modo y a pensar. Además, la civilización occidental, nuestra civilización mezclada en América Latina, se forjó básicamente con libros. -¿Qué le pareció la reciente Filven? -Yo siempre voy a todas las ferias del libro, sean chavistas o antichavistas. Voy a buscar libros, porque creo en ellos. La Filven que está haciendo el Gobierno sin duda tiene una carga ideológica marcada. Pero todo es ideológico. En las ferias de la Cuarta República participé, y la carga ideológica era de otro cuño. No critico eso, lo que criticaría es que todos los stands sean de una sola línea, y en este caso no fue así. Compré libros de editorial Siglo XXI que no tenían nada que ver con el discurso político. Incluso compré en el stand de la Plataforma del Libro cosas que no tienen nada que ver con política. Pero sí tengo críticas, una operativa y otra con los libros: la primera es que las caminerías y la disposición de los stands no son las más adecuadas, hace mucho calor dentro de cada uno, se pueden mejorar los servicios de baños y las cafeterías; además, muchos expositores no tienen puntos de venta y me parece que no podemos desconocer la ciudad insegura en la que vivimos. -¿Y de los libros? -Creo que algunas editoriales abusan con el precio, incluso editoriales invitadas de afuera. Sé que los libros del stand de Bolivia estaban muy caros, a BsF 90; salvo los del Estado, que estaban muy baratos. Pero ahí tengo otra crítica que vengo haciendo desde hace tiempo. Compré varios libros de El Perro y la Rana, y no están bien cuidados ni revisados. Hay errores ortográficos, y si vas a vender un libro barato no puedes partir de que no vas a cuidar la ortografía, porque estás maltratando al pueblo. Es un irrespeto para todo lector e indica falta de profesionalización en el mundo del libro. Quizás es por la premura de sacar muchas ediciones, y este descuido también es achacable al mundo editorial privado.
sábado, noviembre 28, 2009
Otra forma placentera de leer , El maravilloso Mago de Oz
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Librero independiente dijo...
Todos los indicios apuntan a que a los personajes literarios, una vez abandonados por su autor no sólo les dan vida los lectores, al parecer también se las arreglan para divertirse, mientras los libros reposan, prescindiendo de su mirada fisgona...
jueves, noviembre 26, 2009
martes, noviembre 24, 2009
Sobre la feria del libro , por Joaquín Marta

" Para la inauguración del evento, cuándo no, fue invitado a discursear el presidente de la República. Sin que le temblara un solo músculo de la cara y ninguna sinapsis o sindéresis, sentó cátedra. De acuerdo con su peculiarísima manera de entender los fines del libro y la lectura, éstos son para “aprender a hacer una lectura política de la sociedad”. El origen de esta idea es obvio, procede de los reduccionismos y de las ideologías correosas, en especial de la arcaico-marxista. Según ésta, la sociedad es un resultado que está más o menos rigurosamente determinado por dos causas, la económica que establece las bases del dominio, y la ideológica que funda los asientos del pensar (los dominados, asevera, piensan con el pensamiento de los dominadores). Y esta trama persistirá incluso a lo largo y ancho de los procesos revolucionarios mientras no abran las inciertas y remotísimas puertas de la liberación universal. Entre tanto, los feriantes especializados en pócimas capaces de curar hasta enfermedades que no existen, venden al por mayor y al por menor sus botellas. ¿Qué líquido o polvo o grano o vaho contienen? Pues una mezcla muy simple: control de la economía para monopolizar la riqueza y su distribución selectiva, y dominio sobre la política para extrañar de ella a cualquier competidor. Dicho de modo más directo, sus brebajes son tóxicos para postrarnos ante su hegemonía.
En esa mezcla, el factor más importante es el neo-analfabetismo cuya receta consiste en que no haya analfabetos para que todos puedan leer lo que se les imponga o permita leer. Así, leer con el objetivo único de lograr la “comprensión política de la sociedad” significa ni más ni menos que sólo se debe pensar a la sociedad desde el pensamiento de quienes se han adueñado del poder (lo mismo de lo que acusan a la sociedad clasista y alienante). Como se observa, es una magnífica y trucada vuelta de tuerca que le permite a los explotados el derecho de transformar su enajenación económica en alienación política. En China, época de Mao, advertí una insospechable cantidad de lectores, pero que todos leían el mismo texto, El Libro Rojo de Mao. Se alfabetizaba a los pobladores para convertirlos en analfabetos de la libertad y, por tanto, de la cultura y la creación."
Mucha política y poca literatura para los visitantes de la Filven

¿Un paseo más? ¿Una oferta de diversión urbana? ¿Un espacio para la promoción ideológica? Estas y otras preguntas deben haber surgido en la mente de los asistentes a la recientemente culminada V Feria Internacional del Libro de Venezuela, Filven, realizada en el parque Los Caobos entre los días 13 al 22 de noviembre. El resultado de la experiencia con la Filven fue variopinta, donde lo político, como fondo y figura, fue un factor relevante: los temas políticos, las editoriales cubanas, las publicaciones del Gobierno ocuparon ubicaciones privilegiadas dentro del recinto ferial. Hubo visitantes que no llegaron al final del recorrido ferial, justo donde el Cenal (Centro Nacional del Libro) ubicó los stands de las editoriales privadas dedicadas a la literatura como Santillana, Ediciones B, Norma, Random House; y a temas universitarios como Fondo de Cultura Económica, entre otras. A la escritora Mónica Montañés la Filven le pareció una fiesta. De hecho el haber asistido en compañía de su hijo representó la ocasión para disfrutar de las actividades dirigidas a los niños. "Para mí fue chévere, vi bastantes cosas, a buen precio". Sobre el tema propagandístico concede que "al principio sí, por supuesto. Muchos libros que tratan el tema político, pero creo que había como para todos. No me quedé pegada. Y vi full chamos, con sus mamás, gente usuaria del parque", dijo. Para el profesor universitario y docente José Sánchez Lecuna la Filven sí estuvo politizada, con "muy pocos libros y muy poca literatura", salvo "Monte Ávila, donde se podían conseguir a buenos precios todo tipo de escritores". Respecto al paisaje político, comentó que fue "lo usual. Lo que pasa es que uno se acostumbra", y evidentemente el tipo de gente que el autor de EL VIAJE INEFABLE consiguió a su paso fue mayormente "estudiantes, con ideas políticas claras". El librero Walter Rodríguez, de Librería Lectura, no pudo evitar comparar la Filven con la recién culminada Feria Internacional del Libro de la Universidad de Carabobo, Filuc. De modo que Filven "fue muy similar a la del año pasado. Faltó mayor publicidad para que más gente se enterara, y también faltó un poco de trabajo en conjunto entre las editoriales privadas y el Cenal para promocionar la feria, a la que lógicamente la gente le tiene cariño y la espera. Quise ver más a los "ratones" de feria, los de siempre, y no los vi". Sobre el tema político opinó que sobre todo se llevó a cabo con los eventos del Cenal, "hubo temas propagandísticos, pero dentro de la feria fue normal".
lunes, noviembre 23, 2009
A pesar de lo político la Feria del Libro coronó en la narrativa

Ayer cerró la V Feria Internacional del Libro de Venezuela, con ventas, al menos, satisfactorias para la mayoría de los expositores. El evento tuvo por sede el parque Los Caobos, desde el pasado viernes 13 de noviembre hasta ayer. Bolivia fue el país invitado, y conjuntamente con una mayoría de stands dedicados a las publicaciones de corte político y particularmente de izquierda, fueron la mayor oferta. Sin embargo, los lectores de literatura también encontraron algunas ofertas. En cuanto al pabellón de la Plataforma del Libro, hubo dos libros de Ludovico Silva entre los más vendidos: ANTIMANUAL PARA MARXISTAS, MARXÓLOGOS Y MARXIANOS y EL SUEÑO INSOMNE. Al lado de estos dos, se registró altas ventas de las novelas EL PAÍS DE LA CANELA,de William Osuna y ANA ISABEL, UNA NIÑA DECENTE, de Antonia Palacios, obra que este año celebra sus seis décadas de publicación. Como en esta edición se le dedicó un espacio al Plan Revolucionario de Lectura, Carlos Duque, coordinador de ese programa, señaló que "hay más de 46 mil personas inscritas y ya hay más de 4.500 escuadras conformadas en todo el país. En el marco de la feria dimos conferencias y tuvimos puntos de lectura, donde los visitantes hacían su círculo y aplicaron la metodología, bien leyendo los libros del plan o los que quisieran". En cuanto a las editoriales privadas, Santillana registró entre sus más vendidos los libros de la saga CREPÚSCULO, y en literatura, CUENTOS ESCOGIDOS, de Horacio Quiroga; EL VIAJE DEL ELEFANTE, de José Saramago y EL RAPTO DE LA ODALISCA, de Marianela Balbi. Para editorial Norma, su éxito entre el público fue la novela NECRÓPOLIS, de Santiago Gamboa, así como60 JUEGOS MEMORABLES EN 60 AÑOS DE LA LVBP y toda la línea infantil. Otra saga, pero en este caso CORAZÓN DE TINTA, de Cornelia Funke, fue el caballo de batalla del Fondo de Cultura Económica y tuvo entre sus novedades el tercer y último tomo de esa serie, titulado MUERTE DE TINTA. Para FCE, la colección Nuevo Periodismo también tuvo bastante aceptación. Ediciones B vendió como pan caliente el libro de Titina Penzini 100% CHIC, EL LIBRO DE LA SALSA, de César Miguel Rondón y CINCO MIL AÑOS DE BEISBOL, de Juan Vené; además de EL OTRO INFIERNO, de Carlos Villarino y los de John Katzenbach. Los visitantes del stand de Random House apostaron por los de Stephen King, por los de Isabel Allende y por las ediciones de bolsillo.













